No toda inflamación es mala. Es necesaria cuando el cuerpo combate una infección. El problema aparece cuando existe inflamación constante y de bajo grado.
Esta inflamación puede contribuir a:
• Dolor articular
• Problemas cardiovasculares
• Deterioro cognitivo
• Fatiga constante
Factores que la aumentan
• Azúcar en exceso
• Alimentos ultraprocesados
• Estrés prolongado
• Sedentarismo
• Falta de sueño
Cómo reducirla
• Consumir frutas y verduras frescas
• Incluir pescado azul (rico en omega 3)
• Reducir azúcar y harinas refinadas
• Caminar diariamente
• Dormir entre 7 y 8 horas
Pequeños cambios diarios pueden reducir la inflamación y mejorar energía y claridad mental.
